Desde ayer tenemos un debate interesante en el foro del guild sobre las manos, el equipo y la estrategia. El debate me ha llevado a la siguiente reflexión.
El WoW se ha casualizado. Todo el mundo lo dice y es la queja de miles de pr0s a lo largo y ancho del mundo. Yo también entiendo que se ha casualizado y eso ha traído muchas cosas buenas (por ejemplo jugadores muy buenos que no habían jugado nunca y que ahora tienen la posibilidad de demostrar lo que valen, posibilidad de equiparse rápido, obtener bonuses de tier rápidamente aunque sean de itemlevel 232), y muchas cosas malas. La peor de todas ha sido ToC.
No sólo me resulta una raid insulsa, sin lore, sin pulls, sin creatividad… sino que es un festival de free epix. La diferencia con mazmorras anteriores, con Ulduar o Naxx mismo, es tan grande, que tras haberse acostumbrado la gente a ToC, hemos llegado a wipear en Ulduar por verdaderas tonterías que implican, casi siempre, la muerte masiva de dps con la excusa de siempre: no me llegan curas.
Basta de excusas.
La triste realidad es que yo fui dps mucho antes de ser healer. Fui maga. Mi querida maga nomuerta Elusive, ahora un pj destinado al farmeo masivo de plantas que transforma en frascos y potis varias, era una temible maga fuego en la época de la Burning Crusade. No era un dps excepcional, sobre todo al principio: acababa de empezar a raidear, me costó aprender qué era una rotación, me moría nada más empezar el boss y me costaba moverme. Aprendí, siendo exalted con el suelo, una verdad universal:
Si un dps muere, es responsabilidad de él mismo.
Si en Void te comías una bola, era responsabilidad tuya, única y exclusivamente. Si en Magtheridon te olvidabas de darle al cubo, era responsabilidad tuya, única y exclusivamente. Y si en Aran te comías la explosión arcana… pues igual. Ahora, en las Twin Val’kyr, a los dps les da igual comerse 0 que comerse 8 bolas. El healer tiene que estar ahí para ayudarle, y el cubito, la invisibilidad, el fade, el vanish, el despedazar alma, tomarse una poti de salud o ponerse una pompa… todas las habilidades que en algún momento pueden salvar la vida (y salvar del wipe) por resetear aggro, por curar o por hacer invulnerable, no se usan. Atrás quedan esos días en los que, en Al’ar, descubría maravillada que en frost le das a un botoncito y tienes posibilidad de otro cubito por si la cosa se pone fea. Era consciente de que mi vida era responsabilidad mía, no del healer, y si me llegaba un renew o un recrecimiento, era porque el healer tenía la posibilidad de echarme una mano, y se lo agradecía de corazón.
Ahora, la labor del healer es muy diferente. Estamos obligados a curar a lo que se mueva, independientemente de lo que haga el sujeto que se mueve. La gente se ha acostumbrado a tener equipo para hacer ulduar, naxx… consideran que todo el contenido antiguo es de risa, que con el equipo que tenemos se hace sobrado y uno no se muere. Entonces vuelven a Heigan el impuro, y mueren como perras. Es un pequeño momento de frustración en un perfil de jugador con muy poca tolerancia a ésta, con muy pocas ganas de wipear. Lo quieren todo limpio y farmeado, y free epix.
También está el factor “conoce a tu clase”. La mitad de los dps que conozco no saben cuáles de sus habilidades generan más aggro. La otra mitad no usa cds para resetear aggro, y elementos especiales que pueden hacer un boss más fácil (como un fear ward de priest en Auriaya o un tremor de chamán) parecen cosas obsoletas. Hasta indecentes si hablas de ello. Esto es clara consecuencia de otro fenómeno, paralelo al de la poca tolerancia a la frustración: la gente no lee. No se paran jamás a leer las descripciones de los poderes y ponen el grito en el cielo si les dices que lo hagan de otra forma por X razón. Ejemplo: Hace poco conocí a un priest disciplina que ponía Supresión de Dolor en el tank nada más empezar un pull. Como consecuencia, al tank le costaba horrores generar aggro, lo cual estaba provocando wipe tras wipe hasta que detectamos el problema. Si esta persona se hubiera leído la descripción del poder, se habría dado cuenta de que le estaba restando un 5% de aggro al tank, lo cual hacía que rápidamente cualquier lock pudiera sobrepasar al tank en aggro en cuanto metiera el primer golpe.
Arthas está viniendo, amigos míos, y los emblemas de triunfo serán algo al alcance de todos. El tier 9 nos saldrá a todos por las orejas, pero el Señor Blizzard dice que Icecrown no va a ser moco de pavo. Creo que si no hacen algo urgente y empiezan a vender manos y cartillas de Micho por emblemas de triunfo, poco tenemos que hacer salvo esperar a que, de una vez, la gente tome conciencia de que éste es un juego en el que hay que saber jugar.
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